En la década de los ochenta Estados Unidos vivía una confrontación artística. El estilo aceptado por las élites, estéticamente agradable, basado en una atracción nacida de su belleza estilística, se inscribía bajo el término Highbrow. En oposición a este había una gran producción artística que lejos de parecer bella centraba sus parámetros estéticos en lo desagradable pero crítico. Como era de esperar, esta parte de la producción artística no era reconocida, ni aceptada, por un gran colectivo y mucho menos por esas élites controladoras del mercado. Es por ello que estas piezas se fueron uniendo bajo la definición de Lowbrow (arte del mal gusto), jugando, tanto con la contraposición de términos, como con ese grotesco sentido del humor tan característico en ellas.

 ¿Qué es Lowbrow?

            El término fue acuñado por uno de sus mayores representantes o defensores: Robert Williams, que terminaría siendo la máxima referencia del movimiento y, quien publicó el libro “The Lowbrow Art of Robert Williams”. Del estilo podemos decir que toma sus referencias en el mundo underground del cómic, la música punk, la cultura callejera del hot-rod, el arte pop, el kitsch y el surrealismo. Es normal encontrar entre sus trazos alusiones irónicas, sarcásticas y eróticas, así como, juegos grotescos, irreverentes e incluso desagradables que pueden llegar a ser inapropiados. Por todo ello se le atribuyó unos años después una segunda denominación que hacía alusión a algunas de sus raíces: Surrealismo Pop.

            Este arte Lowbrow o Surrealismo Pop tuvo una expansión progresiva. Inició su andadura con nombres propios, a los que poco a poco se les fue uniendo todo aquel arte que se saliera de los límites establecidos por la élite, dando lugar a un movimiento donde tenían cabida estilos de muy diferente procedencia, de muy distinto enfoque, pero que compartían el rechazo del discurso predominante y de las directrices de lo mainstream.

            Tal fue su expansión que en 1986 en Los Ángeles se abre la primera galería de arte dedicada única y exclusivamente a este movimiento, bajo el irreverente nombre de: ‘La luz de Jesús’, que aún sigue abierta al público. Fue fundada por Billy Shire y pronto recibió la postilla de “La Peggy Guggenheim del Lowbrow”.

            A partir de la creación de este espacio el estilo fue en auge llegando a la oficialidad de la categoría de movimiento. Su expansión no se detuvo ni un momento, hasta tal punto, que a principios de la década de los noventa Robert Williams, su máxima referencia, planteó una revista especializada en torno a este. El proyecto fue aceptado por otros conocedores del estilo, a los que Williams propuso participar, lo que llevó a que en 1994 se produjera la primera publicación de una revista dedicada exclusivamente a este peculiar movimiento.

El nacimiento de Juxtapoz Magazine.

            Con sede en San Francisco, California, Juxtapoz lleva 11 años distribuyendo una publicación mensual utilizada como principal soporte para la difusión del Surrealismo Pop o Lowbrow. En la descripción que podemos encontrar en las redes sociales podemos leer que nació “con la visión de conectar géneros modernos como el Arte Psicodélico, Hot Rod Art, Graffiti, Street Art e Ilustración, hacia un contexto más amplio de los géneros más reconocidos de la historia del arte como el Pop, Pintura Académica y Arte Conceptual”. Si bien desde su origen estuvo pensada como el brazo mediático de dicho movimiento y nació con esa meta.

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Su acogida fue notable. Probablemente era necesaria una publicación de tal calibre en aquel momento, y sin duda, hoy día sigue siendo útil. La aceptación recibida fue tal que pronto se autodenominó la “biblia del underground”. Logró dar un impulso de largo alcance al Lowbrow o Surrealismo Pop, haciendo que el movimiento saltara el charco, y con él, la publicación. Llegó a ser una de las revistas especializadas en arte más leídas e influyentes de Estados Unidos, sin embargo, en países como España aún le queda un largo camino de expansión y reconocimiento, pues son muy pocos los conocedores de su comercialización.

            Pero centrémonos un momento en lo que contienen sus páginas realmente. La revista, como el movimiento en general, se aleja de lo oficial, por lo que difícilmente encontraremos artículos referentes a coleccionistas, compradores, galeristas, instituciones, etc. Sino que lo que podremos ver y leer son noticias e historias de artistas y sus obras. Cada número incluye artículos de varias disciplinas: pintura, escultura, artes gráficas, cómic o ilustración y fotografía. Todas ellas unidas a una figura o proyecto que esté cambiando el mundo actual del arte y la moda. Por todo ello podemos decir que es una publicación dirigida a un target bastante amplio, al que solo le une la atracción de la diferencia, de lo alejado de la norma, y dispuesto a descubrir la cara oculta del arte.

            Pero la revista no se queda ahí. En 2008 siguiendo la línea de la revista y bajo la editorial de esta se llevaron a cabo dos publicaciones a modo de libros. ‘Juxtapoz Illustration’ en el que se recogía la obra de numerosos artistas a nivel internacional centrados en las artes plásticas y visuales, acompañados de una pequeña biografía. La otra publicación fue ‘Juxtapoz Tatto’, con el que abordaban el auge del tatuaje y su entrada en los parámetros artísticos. La forma de publicación es la misma que en el anterior libro, dando importancia a las obras y a sus autores. La acogida de ambas ediciones fue notable, tanto, que no fueron las únicas. Actualmente son muchos los libros que bajo la revista juxtapoz han visto la luz, todos centrados en un estilo, en un movimiento o en una disciplina, nacidos de la propia categoría artística. Podemos encontrar desde el especial de arte psicodélico, hasta el del nuevo arte contemporáneo. Todos y cada uno de ellos iniciando su título con el nombre de la revista para no perder, ni por un segundo, la referencia a su publicación, principal divulgadora del estilo que les une.

La revista online

            En los años siguientes Juxtapoz Magazine va más allá y comienza sus publicaciones on-line. Se inicia en una plataforma inglesa que en 2012 exportará a países de habla hispana por su gran demanda. En esta versión hispana se pueden encontrar tanto las noticias globales como el contenido local de las principales ciudades de los países con una mayor demanda, es decir, España, México, Argentina o Chile. Así como la expansión a Brasil.

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            En la versión on-line la forma de trabajo o estructura es la misma que en la revista impresa. Las líneas de publicación se alejan de los discursos oficiales, de las modas y de lo mainstream, y centran sus palabras y elogios en todos aquellos artistas, así como a sus trabajos, que buscan el punto grotesco, el punto diferente, el arte que va más allá de los parámetros puramente estéticos, aunque esto suponga una separación de la idea de belleza artística o se llegue a límites desagradables de visualizar.

            De esta forma encontramos unas secciones peculiares, o poco comunes: Ilustración, Erótica, Fotografía, Diseño, Graffiti y Música. Mezclando así disciplinas poco aceptadas por la sociedad con disciplinas puramente artísticas, y a su vez con aspectos como el erotismo, que puede estar presente en los imaginarios de cualquier obra de arte, incluso de las aceptadas social y oficialmente, pero que no ha sido considerado como un protagonismo más, con la importancia tal como la que aquí se le da.

            Seguidas de esas secciones encontramos dos más que nos dan buena cuenta del crecimiento de esta revista en todos los aspectos. Por un lado, Jux TV, que nos redirecciona a un canal de vimeo, controlado por la misma, en el que podemos encontrar desde entrevistas a artistas hasta procesos de creación de obras, como la de un graffiti o una performance. Videos con los que se intenta acercar de una manera más este movimiento. Por otro lado, la siguiente sección que encontramos, es Store, que nos lleva a una tienda on-line en la que podemos adquirir las revistas, suscribirnos a su publicación, pero aún más, comprar objetos exclusivos de la revista, como bolsas de tela o pegatinas, así como prints con portadas de la marca, etc.

Esta extensión de posibilidades que ofrece la revista on-line nos puede llevar a pensar que actualmente se la da más importancia a esta que a la publicación impresa, sin embargo no es así. Pues las publicaciones de la versión digital son mucho más escasas, en cuanto a contenido, así como menos trabajadas.

            Si bien, la revista comenzó de manera inocente como plataforma de difusión del movimiento, parece ser que éste ha quedado relegado a un segundo puesto y que la verdadera marca a promocionar ahora es Juxtapoz Magazine. O simplemente puede tratarse de una estrategia de marketing a través de la cual la revista solo sea la cara bonita, el anzuelo, con el que atraparnos a todos para luego dar a conocer su verdadera historia que es ese movimiento artístico de corte grotesco y a simple vista poco agradable. Sea como fuere, su expansión y crecimiento sigue en aumento, incluso a pesar de la crisis.

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Un comentario sobre “Juxtapoz Magazine o la revista del Surrealismo Pop

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