Publicado previamente en arteallimite.com

Internet y las nuevas tecnologías se han convertido en parte indispensable de nuestras vidas. Podríamos decir, incluso, que nuestro día a día gira en torno a ellas. Ocio, trabajo, formación, etc. cada vez son más las facetas que se suben al carro digital, y el arte no se queda atrás.

Para muchos el término net.art no les resultará desconocido, sin embargo, otros, a pesar de haberlo escuchado alguna vez, se preguntarán qué es realmente. Pues aunque es algo bastante actual y reciente su conocimiento está poco difundido.

Y ¿qué es exactamente net.art? El término nació de la manera más azarosa posible. Fue el propio medio quien lo dio y Vuc Cosic a quien se le atribuye. Este artista esloveno recibió un correo electrónico anónimo, en 1994, que debido a la incompatibilidad de software, dio un fallo que concluyó en un texto en formato ASCII: “[…] J8~g#|\;Net.Art{´^s1 […]” (Ibáñez, 2012) del que solo era legible Net.art. Vuc Cosic en seguida vio el texto como una especie de ready-made y, por tanto, una nueva forma de creación.

nettime.org

En cuanto a su definición son muchos los autores que se han aventurado a dar una explicación de este tipo de disciplina artística. Andreas Brogger lo define así: “El net.art es arte que trata con ‘la red’ y con todo lo que la red consiste […] con independencia del medio” (recogido por Prada en ‘Prácticas artísticas e internet en la época de las redes sociales’, 2012). Otros autores matizan más, como Joachim Blank, que dice “El Netart funciona sólo en la red y elige la red o ‘el mito de la red’ como tema” (op cit ). En lo que todos coinciden es en el uso de la red como soporte base del producto artístico, así como en su carácter inmaterial, transformable o mutable y colaborativo.

El net.art traía consigo, no solo una manera nueva de creación, sino una fuera de los controles culturales institucionales. Su difícil adecuación y catalogación como objeto artístico permitía una libertad de creación que otras disciplinas no ofrecían. Desde su nacimiento se vio como un auténtico espacio alternativo y autónomo, aunque, “en definitiva, se trataba de un nuevo intento de ensayar ‘una forma de expansión del concepto de arte’” (Prada, 2012).

Los primeros artistas de la red empezaron a trabajar en la década de los noventa. Cosic, Aexei Shulgin, Jodi.org, Heath Bunting y Olia Lialiana fueron los protagonistas del primer grupo que está disciplina tuvo. El net.art group. Sus trabajos, al igual que el net.art en general, tenían sus antecedentes directos en las vanguardias: el futurismo, el arte cinético y óptico, así como el posterior arte conceptual, land-art, arte postal y fluxus. Con todo ello no era raro esperar que este movimiento tomara caminos activistas que giraban en torno a causas políticas y de desigualdades sociales. Es por ello que pronto surgieron lugares virtuales de diálogo práctico y teórico como base de estas obras. Lugares como foros en Internet, listas de correo o espacios en línea. Rhizone, Syndicate o Nettime son algunas de estas sedes pensadas u orientadas a la “producción de comunidades comunicativas abiertas” (Prada, 2012).

adaweb

Desde su aparición en 1994 hasta hoy se han distinguido dos etapas para el net.art. La primera hasta 1997, aunque hay quien sitúa la fecha límite en 1999. Pues fue en este año cuando se da la entrada de esta disciplina en la institución. Hasta ese momento el net.art fue ganando adeptos, aumentando su popularidad hasta llegar a acceder a la oferta cultural, así como a ganar un reconocimiento institucional con la participación de sus expertos en seminarios y conferencias. Fue ese momento del año 1998 hasta 1999 el más álgido para esta disciplina. Tras ello se da inicio a la segunda etapa que centra su lucha “contra la privacidad del conectado y contra la popularización de las prácticas artísticas dentro del sistema-red por un público indiscriminado” (Prada, 2012). En este segundo momento la disciplina pasa a ser una especie de cajón de sastre en el que se da cabida cualquier práctica artística de arte en la red. Esto es, tanto proyectos que trabajan con la experimentación de lenguajes cibernéticos, como los que se centran en el signo escrito en la red o en la pluralidad de soportes de información, etc. Esta agrupación o ampliación de aplicabilidad del término toma una mayor importancia a partir del año 2003, con el devenir social de la web por la instauración de las redes sociales como nuevo modelo. Es por ello que algunos autores, como Ibáñez, dejan caer la posibilidad de planteamiento de una tercera fase, justificada con los notables cambios que en este campo se han producido desde esa fecha.

No sabemos si estamos en una tercera etapa del net.art o si aún no hemos superado la segunda. Pero sí podemos decir que ese intento de ensayar una forma de expansión del concepto de arte ha dado sus frutos y gracias a la red hoy el arte ofrece posibilidades que unas décadas atrás eran inimaginables.

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