Desde la aparición de la fotografía en 1842 se produjo un cambio en la forma de entender y concebir las artes plásticas. Con su origen fueron muchos los pintores que se vieron obligados a abandonar su oficio de retratistas, ya que la fotografía era más novedosa, económica… y quién sabe cuántas cosas más…

La pintura que se había dedicado en exclusividad durante décadas y décadas a retratar a las personas, la vida, encontró un competidor contra el que poco podía hacer en ciertos aspectos. Esa confrontación se fue superando, pero siempre hubo y habrá una silenciosa tensión entre las fotografías que juegan a ser pinturas y las pinturas hiperrealistas que casi son fotografías. Confrontación que en sus orígenes tuvo como vencedora a esa joven disciplina que conquistó al mundo representando imágenes que funcionaban satisfactoriamente, haciéndolo incluso mejor que si la misma representación fuera pintura.

Tanto la una como la otra fueron creándose sus propios caminos, reinventándose según las épocas, según la demanda, buscando cómo mejorar y avanzar hasta llegar a nuestros días, en los que conviven perfectamente. Actualmente hay artistas que unen ambas disciplinas en un único lienzo, otros que se sienten más cómodos con la pintura, otros capturando momentos a través de cámaras fotográficas, y hay otros artistas que buscan esas fotografías hoy olvidadas, que dejaron de funcionar, de transmitir y les dan otra oportunidad. Este es el caso de Cristina Toledo.

Esta joven pintora de origen canario y con formación en la universidad complutense de Madrid, basa sus piezas en las segundas oportunidades. Con la enorme abundancia de estímulos visuales que tenemos hoy en día, ¿para qué crear imágenes nuevas que terminan por saturarnos? Pues ya gozamos de una increíble suma de ellas que han ido quedando en el olvido, que han sido descartadas en su momento por no dar la talla con lo que se les pedía.

Todas estas visualizaciones caídas en desuso, escondidas por los rincones de internet, etc. son rescatadas por Cristina y transformadas para poder funcionar. El proceso de rescate y oportunidad que esta artista sigue es introducido por el azar que una búsqueda aleatoria por diversos medios (predominando internet) le lleva a encontrarse con ese acicate visual al que le falta algo para ser capaz de establecer la comunicación necesaria con el espectador.

Tras la elección de la imagen viene el proceso de cambio, en el que pasamos de hablar de una imagen fotográfica a pintura propiamente dicha. Pues lo que al final prevalece es la pintura de un estímulo visual que conquista las miradas.

Segundas oportunidades que nos hablan de lienzos de memoria recuperada. Memoria pública y privada que unida a la representación de la identidad y a los mecanismos de control a través de lo visible dan forma intelectual a esos estímulos pictóricos.

“Modificando su naturaleza, 

se puede cambiar sustancialmente la relación que establecemos con una representación
 y reactivar su capacidad de transmitirnos significados o plantearnos preguntas”.
Serie la piscina. Un espacio habitado
Serie Familiares

Serie Censuradas
 

24ec6-cristinatoledo-tatuadas
Serie Tatuadas
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